GRITERIA CHIQUITA

Hace 69 años, entre julio y agosto de 1947 los hermanos leoneses sintieron mucho miedo por la fuerza de la erupción del volcán Cerro Negro. Se vivía una gran zozobra, porque el volcán retumbaba constantemente, lo que hacía pensar que haría una erupción mayor. Monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, Obispo de la Diócesis, mandó a reunir a la población en la Catedral y les hizo jurar que debían celebrar todos los años —el 14 de agosto— una “Gritería de Penitencia”, en honor al Misterio de su Asunción a los Cielos. 



El Obispo pidió que se dieran estampas de la Virgen e imploró a María su intercesión ante Dios para que cesara el fenómeno y no hubiera graves consecuencias. Se dieron varias manifestaciones de fe, y todo volvió a la normalidad: el milagro se había cumplido. La devoción se ha extendido a muchas ciudades de todo el país en mayor o menor grado. La Gritería Chiquita es una tradición propia de los leoneses por un favor recibido por intercesión de María Santísima y que se celebra el 14 de agosto de cada año en vísperas de la celebración de la Asunción de María a los Cielos. Hoy esta gritería de penitencia se ha extendido a todos los municipios de León y Chinandega, así como en algunos lugares de Managua, Masaya, Granada y Chontales... donde celebran con mucho fervor mariano la Solemnidad de la Asunción de María.








María fue Asunta al Cielo en Cuerpo y Alma, y está ahí para que nosotros tengamos como meta poder gozar del Reino Celestial. Aclaramos que no es lo mismo la Asunción de María (o sea que fue subida al Cielo con ayuda de los Ángeles), que la Ascensión del Señor (donde El mismo sin ayuda asciende (sube) al Cielo y estará ahí hasta cuando venga según su promesa a juzgar a vivos y muertos), ya que a veces algunas personas confunden éstos dos términos y creen que es lo mismo.



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